¿Que es la Gimnasia extrema?
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Aunque parezca demasiado obvio, es absolutamente necesario comenzar por aquí. Si nos atenemos de la forma más tópica posible a la definición de un diccionario nos encontramos con que la gimnasia es “actividad en ejercicios o movimientos metódicos del cuerpo, que se practica por higiene o por deporte”. Está claro que el deporte que nos ocupa abarca una enorme cantidad de aspectos y de conceptos que se escapan completamente en la definición expuesta, por lo tanto, si queremos profundizar apenas un poquito más podemos aceptar como bueno lo siguiente: La gimnasia es una combinación de ejercicios que exigen del gimnasta unas condiciones físicas excepcionales. Estos ejercicios se realizan con la ayuda de aparatos. En las competiciones oficiales se exigen seis ejercicios libres en la categoría masculina y cuatro en la categoría femenina. Categoría masculina: los aparatos que se utilizan son barra fija, barras paralelas, potro (ejercicio de salto), caballo con arcos, anillas y ejercicios en el suelo. Para la categoría femenina: ejercicios en el suelo, potro (salto), barra de equilibrio y barras asimétricas.
Una vez vista esta definición nos encontramos con otros conceptos en los que adentrarnos, tales como: competiciones oficiales y aparatos
En 1569, jerónimo Mercurialis escribió un libro titulado: “Arte gimnástica” que se parecía demasiado a otro que en el 139 dC. Publicó el retórico griego Filostrato, éstas son las primeras fechas en las que se habla de gimnasia deportiva. En 1762 Rousseau y en 1801 Juan Enrique Pestalozzi, precursor de le educación física moderna, insistieron en múltiples publicaciones sobre la necesidad de practicar el gymnos (“desnudo”) de los helenos, y llegó Pedro Enrique Ling, quien organizó, armonizando los ejercicios, la llamada gimnasia sueca.
Contemporáneo de Ling, fue el militar español Francisco de Paula Amorós, exiliado en Francia, quien en 1830 publicó un Manual de la Educación Física; empujando a ambos en su literatura especifica, Jahn, que vio en la gimnasia la forma de convertir a cada alemán en un soldado pleno de facultades, instalo su primer gimnasio en 1811 en las afueras de Berlín. Pero por causas políticas, la gimnasia de Jahn fue prohibida en Prusia, hasta que el veto fue levantado, en 1842, cuando Federico Guillermo IV declaro indispensable para la juventud lo movimientos y ejercicios gimnásticos perfectamente disciplinados. La gimnasia moderna había nacido y adquirido carta de naturaleza.
Si Ling tuvo el honor de haber implantado la gimnasia a distintos niveles, Jahn fue el introductor de los aparatos en los que se integra dicha disciplina en la actualidad. Su gran desarrollo experimenta una creciente progresión de agrupaciones, sociedades y amigos de la gimnasia. Las espalderas, las barras, las anillas, la trepa de la cuerda, etc.. Constituían los artilugios mas utilizados por los que acudían a los establecimientos correspondientes. En Grecia, y en las termas romanas también, se empleaban elementos auxiliares del ejercicio personal, que finalizaba en el baño común, o individual en el caso de los potentados, al que seguía el indispensable masaje, por lo general, con fango y líquidos perfumados.
Si la gimnasia ya había sentado sus reales, especialmente en Europa, el francés Delsarte (1811) sostenía que el ritmo, la danza en concreto, es indispensable para la mejor disposición del ejecutante, al que le aburría la monotonía de la gimnasia sueca, que sólo permitía el ruido de la respiración. Mac Kaye, en Estados Unidos, e Isidora y Elisabeth Duncan, que abrieron un gimnasio en Berlín en 1904, fueron fervientes partidarios del sistema de Delsarte. Sus métodos, que integraban la simbiosis ejercicio-ritmo, tomaron carta de naturaleza, como queda demostrado en la gimnasia deportiva moderna.
En 1881, el belga Cuperus pudo aunar los criterios imperantes de la gimnasia a través de una asamblea internacional, en la que quedó establecida la Federación Europea. Cuperus fue todavía más lejos, y, al producirse la avalancha de naciones que pretendía la afiliación, se fundó la Federación Internacional. El mundo entero tenía ya sus reglas maestras para todos. Francia, Holanda y Bélgica fueron las pioneras. En España se instauró la Confederación Gimnástica en 1899, y un año más tarde, en Barcelona, se perfeccionó ese acuerdo, aceptando toda la normativa internacional que regulaba esa disciplina.
En la gimnasia actual, los hombres realizan sus ejercicios en el suelo, o manos libres, salto de caballo, caballo con aros, paralelas, anillas y barra fija, en tanto que las mujeres los realizan en el suelo, paralelas asimétricas, barra equilibrio y salto de potro. Los primeros intentos campeoniles mundiales masculinos que se celebraron en Amberes (1903), fueron ganados por Martínez, un francés de origen hispano, y las féminas debutaron en Budapest (1934), venciendo la checoslovaca Dekanova.
En el área olímpica, los hombres han estado presentes en todas sus ediciones, siendo el suizo Zutter el primer laureado, aunque en realidad fue en 1950, cuando, integrada la totalidad de los diversos aparatos actuales para hombres y mujeres, el también helvético Lehman y la polaca Rakoczy, conquistaron, en Basilea, las primeras medallas de oro de signo mundial. Dentro de la rítmica, la primera campeona fue la soviética Savinkova, en Budapest (1963), y en el debut olímpico, la canadiense Lori Fung, en Los Ángeles (1984). Bulgaria y la URSS mantienen la hegemonía mundial. En España, el primer vencedor fue el madrileño Antonio Paso en 1941, y su paisana Amparo Gutiérrez en 1953; en lo que concierne a la gimnasia llamada artística y rítmica, Begoña Velasco, en el campeonato celebrado en Madrid, en 1975.
Existen, además de las especialidades mencionadas, otras como la de la cama elástica, matrogimnasia, aeróbic, etc., de menor alcurnia que las llamadas “reinas”.